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martes, 23 de abril de 2013

La Ley de Mecenazgo a debate

Antonio Garrigues-Walker y José Luis Gómez charlaron sobre esta esperada normativa desde el punto de vista del mundo del teatro


Cartel del debate sobre la Ley de Mecenazgo
El debate sobre la Ley de Mecenazgo formaba parte del ciclo "Conversaciones en el Galileo".

Llevo un lustro dedicada a esto de informar sobre las artes escénicas y desde el principio oí hablar de esa entelequia llamada Ley de Mecenazgo. Creía que eso era mucho tiempo pero ayer Blanca Berasategui, directora de El Cultural y moderadora del debate que sobre dicha regulación organizó el Ayuntamiento de Madrid dentro del ciclo "Conversaciones en el Galileo", confirmó que es un tema más clásico que Sófocles. Berasategui incluso manifestó que le consta que dicha ley está hecha pero "aparcada en la puerta de Montoro" a falta de dinero. Ante esta introducción eramos muchos los asistentes que confiábamos en salir del recinto con algunas pistas sobre su misterioso contenido.

Los encargados de darnos algunas de las respuestas eran el jurista Antonio Garrigues Walker, quien me sorprendió con un perfil dramatúrgico que no le conocía, y el actor y director de escena José Luis Gómez, responsable del Teatro de la Abadía. Gómez comenzó hablando de la complejidad de hablar de "rentabilidad" cuando el producto es la Cultura, mientras que Garrigues insistió en la necesidad de una reconversión teatral ante la obligada retirada de la inversión pública en las artes escénicas por culpa de la crisis. En su opinión, esa nueva estructura debe estar fundada en una mayor implicación de la sociedad civil, como ocurre en los países anglosajones, por ejemplo, a través de un mayor protagonismo de la figura del productor, o de nuevas formas de financiación como el "crowdfunding", aunque muchos de los presentes mostraron su desconfianza ante esta fórmula por la propia idiosincrasia de nuestro país.

Ambos ponentes se mostraron a favor de una Ley de Mecenazgo y de una mayor presencia del inversor privado, aunque la diferencia entre ellos radicó en los porcentajes. Si bien Garrigues Walker, como buen liberal, abogaba por una participación pública no superior al 20%, José Luis Gómez dejó ver que él consideraba que tenía que ser mucho mayor, ya que aseguró que en sus 50 años de trabajo no había conocido un teatro con un repertorio clásico, culto, que no hubiera contado con ayuda pública, y añadió tener "un gran miedo a que el Estado abdique de sus responsabilidades". Según su experiencia, ningún inversor apostaría por autores como Valle-Inclán ante la gran dificultad, por no decir imposibilidad, de hacer dinero con ese tipo de montajes.

En mi opinión, en el debate se echó en falta la presencia de algún otro profesional del sector con un perfil más "comercial", por definirlo de alguna manera. Además, pronto los cerros de Úbeda aparecieron en el horizonte, y el encuentro derivó en la posibilidad o imposibilidad de reproducir por medios audiovisuales el acto teatral, tema completamente alejado del que propiciaba la reunión y que a la moderadora se le fue de las manos. Fue una pena, ya que la reunión propiciaba una gran cantidad de asuntos sobre los que hablar, como qué aspectos se pueden copiar de las legislaciones de otros países, qué prebendas fiscales podría proporcionar una Ley de Mecenazgo a los inversores, o cuál debe ser a partir de ahora el papel del Estado respecto a las muestras culturales más minoritarias, pero una vez más nos fuimos sin conocer la cuadratura del círculo.

PD: Esperemos que el Ayuntamiento de Madrid mejore el equipo de sonido del Centro Cultural Galileo de cara a los próximos debates de este ciclo, ya que la existencia de un solo micrófono impidió una posibilidad de réplica que se prometía muy interesante.

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